NO PIERDAS EL RUMBO, PLANIFICA

Proverbios 16:3
“Pon en manos del SEÑOR todo lo que haces, para que tus planes se hagan realidad”.

Por muchos años he notado como algunos líderes cristianos creen que planificar es hacer actividades y muy pronto se ven envueltos en el desgastante ambiente del activismo de la iglesia, lo que al momento puede ser grato, pero con el tiempo no produce ninguna satisfacción personal, permitiendo que poco a
poco, líderes y voluntarios entren en la queja y frustración. Lo peor es que estos líderes caen en consciencia de lo que esto significa ya cuando es muy tarde.

El activismo es semejante a cuando vemos un hámster que día a día sale de su cueva se sube a su juguete y da vueltas y vueltas hasta cansarse. Día a día hace lo mismo durante toda su vida y al final se da cuenta de que siempre está en el mismo lugar, nunca avanzó ni un centímetro.

Así pasa con muchos líderes cristianos que basan su ministerio en activismo, hacen lo mismo semana a semana, domingo a domingo, actividad tras actividad, para al cabo de veinte años, volver a ver atrás y sentir que están en el mismo lugar.

La planificación es muy importante, tanto a nivel personal como de equipo porque esto nos permite, más allá de tener actividades, movernos del lugar donde estamos, al lugar donde queremos estar, nos permite ver claramente la brecha entre lo que estamos siendo y lo que realmente queremos estar siendo.

Una planificación básica pero bien hecha, te ayuda a descubrir la importancia de tener objetivos claros, de saber dónde quieres estar como persona, equipo ministerial o como iglesia, y de esta forma entonces, fijarse metas inteligentes que te lleven a cumplir con esos objetivos.

Hacer metas inteligentes para un trimestre del año, no significa que tienes un plan, porque necesitas objetivos anuales que te permitan entender por qué haces lo que haces durante ese trimestre, a fin de estar donde tienes planeado estar a final del año.

Planificar también requiere de una estrategia, necesitas no solo tener objetivos y metas que te ayudan a entender lo que quieres hacer y lo que quieres  alcanzar, sino una estrategia que te diga ¿Cómo lo vas a hacer?

Por ejemplo, si quieres hacer un viaje a la montaña, puedes elegir en un mapa la ruta por la cual te vas a ir, puede ser que otras personas escogerían diferentes rutas, pero tienes razones para creer que tu estrategia es la mejor para ti, esto tal vez por el tipo de camino, tu conocimiento de la carretera, el tipo de vehículo que usas, e inclusive simplemente tus necesidades personales.

Así que necesitas encontrar la forma más fácil, económica y rápida de llegar a tu meta, para esto necesitas una estrategia.

No estoy tratando de dar una clase de planificación estratégica, sino abordar solo aspectos básicos y fundamentales para una planificación aceptable, así que el último aspecto básico que debes tener para una planificación general es un plan de contingencia.

Volvemos al ejemplo de la carretera. Imagina entonces, que vas a la montaña, sabes a cuál montaña quieres ir. Sabes por qué y para qué quieres ir allí, además estás claro de cuándo lo vas a hacer, así que tienes tus objetivos y metas claras, también has elegido la ruta que harás para llegar allí como tu estrategia, sin embargo debes tomar en cuenta que podría darse una situación fortuita que te obligue a desviarte de esa carretera, podrías tener una situación imprevista en tu viaje, por lo que siempre es bueno tener un plan de contingencia, eso te hace llevar cosas adicionales para el camino que tal vez nunca vas a necesitar pero que es bueno que estén allí, por ejemplo, ,llevas agua extra, un kit de primeros auxilios, bocadillos, llanta de repuesto, cables de alimentación para la batería, herramientas, abrigos, , seguridad de que tu GPS va a funcionar, sino mejor tener un mapa a mano, etc.

“Una persona precavida vale por dos” dice el dicho.

De esta forma quiero motivarte a tomar la planificación como una disciplina y no como una tarea que probablemente de da tu líder, exige la iglesia o la denominación. Definitivamente un líder cristiano que no planifica no llega a ningún lado e indefectiblemente va a caer en el activismo del día a día, lo que al final le puede llevar al desgaste, la frustración y pérdida de sentido, que son detonantes que pueden hacer que un ministerio pierda efectividad o deje de operar, observa que esto no ocurre porque el líder no tenga capacidad o dones espirituales, sino simplemente porque no es una persona organizada.

Finalizo con esta frase de Alan Lakein, catedrático de la Universidad de Harvard y autor de ¿Cómo obtener el control de su tiempo y su vida? Él dice: «Planificar es traer el futuro al presente, para que puedas hacer algo al respecto ahora».

Lic. Adrian Rojas
Pastor y Master Coach

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