Principios biblicos para el carácter de los que sirven a Dios

 

Poner mucho énfasis en la habilidad, los talentos o los dones espirituales; dejando de lado otros aspectos fundamentales como la ética, moral, temperamento, hábitos, así como lo que llamamos habilidades blandas podrían afectar la influencia que estas personas tengan sobre las demás personas de la iglesia.

No se trata de buscar personas perfectas, sino personas que ofrezcan la flexibilidad de ser formadas en procesos de acompañamiento personal y grupal.

No creo que se bueno elegir a las personas solo por su carisma personal, su predicación o apariencia, mucho menos dejar de tomar en cuenta las recomendaciones bíblicas.

No solo los que eligen a los servidores comenten errores, sino la misma iglesia, decidiendo en ocasiones trabajar con personas que no tienen la capacidad o la formación para dirigirle, así entonces podemos ver algunas claves que nos da la Biblia sobre este asunto:

Mateo 7:16 " Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?"

Hay quienes,  cuando leen este pasaje piensan en personas haciendo milagros o predicando a las multitudes, ponen su mirada en lo que se conoce como ministros exitosos, sin embargo la realidad bíblica es otra.

Gal 5:22-23 " En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio"

Podemos darnos cuenta entonces que lo primero que se debería observar en una persona que pretende servir a Dios, son los frutos evidentes de que el Espíritu Santo le está guiando.

Para medir esto es necesario ir a las evidencias de las conductas de las personas no solo en los momentos buenos, sino cuando estas personas pasan por momentos difíciles, ¿Cómo son sus actitudes, su conducta? ¿Cuáles son los resultados de las relaciones que establece?

Amor

No se trata de un concepto mundano del amor, sino que sea apegado a los fundamentos de la vida cristiana.

Lucas 10:27 “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”,  y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

Esto se refleja en actitudes y comportamientos de compromiso, sacrificio, así como la forma en que un servidor gestiona sus prioridades.

Entendemos que toda persona tiene obligaciones familiares, de trabajo, en la comunidad y que estas requieren de atención, sin embargo aquel que decide servir en la iglesia, "caminará una milla más", en otras palabras entiende que ha adquirido un compromiso, no con seres humanos, sino con Dios y su obra.

Así que no se trata de figurar, de ostentar un puesto o estar en un nivel de mayor jerarquía, pues los principios del Reino de Dios son diferentes a los humanos.

Mateo 20:25-26 "Ustedes saben que los que gobiernan a los pueblos se portan como sus amos, y que los grandes señores imponen su autoridad sobre esa gente. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, si alguno de ustedes quiere ser importante, tendrá que servir a los demás"

Alegría

La alegría o gozo que produce el Espíritu Santo no corresponde a un estado anímico del alma, sino que es un fluir constante dentro del espíritu humano independientemente de la situación.

No implica esto que un servidor no puede tener momentos de tristeza e inclusive depresión, como nos suele pasar a todos los humanos en diversas circunstancia de la vida.  Hay cosas que nos cuesta mucho sobrellevar e inclusive, nos desalientan para seguir adelante. Gracias a Dios por estas debilidades humanas, ya que hace evidente nuestra necesidad de otras personas.

El gozo del Señor es un impacto de fortaleza, es la certeza de su presencia y acompañamiento sobrenatural, aún en momentos cuando todos los demás nos abandonan.  Es un estado de regocijo en la presencia permanente de Dios sobre nuestras vidas.

Paz

Al igual que el punto anterior,  no podemos creer que corresponde a una paz mental o emocional humana, esto porque pareciera que los que sirven a Dios normalmente están bajo ataque y guerra espiritual.  De esta forma entendemos que estar en guerra es como estar bajo una tormenta, difícilmente encontramos momentos de tranquilidad.

Así que no confundamos la paz del Espíritu Santo,  con una engañosa "zona de confort" que algunos líderes y servidores crean, pensando que se trata de la paz producida por el Espíritu Santo, esto porque muchas veces ese estado de confort,  es creado por nuestros propios deseos egoístas o inclusive por el enemigo.

Juan 14:27 " La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden"

En el pasaje Jesús mismo nos invita a no acobardarnos ante situaciones de crisis que podamos estar viviendo, a no permitir que la angustia o la incertidumbre nos tumbe o nos deje fuera de servicio, esa no es una actitud de liderazgo.

Paciencia

He oído a gente cristiana e inclusive líderes decir: "No pidas a Dios paciencia, porque te mandará problemas"

¡Qué mal consejo, fruto de labios sin sabiduría!

La paciencia es un estado avanzado de la naturaleza de Dios,  que se basa en la ciencia de la paz, se compone de acción basada en la fe, en el sentido de que dicha acción dará su fruto en el momento adecuado, no antes ni después.  Es como el proceso de la siembra, no podemos forzar el fruto, sino que debemos aguardar con la certeza de que habrá un resultado de todo lo que hacemos para el Señor.

Bondad

La bondad es parte de la naturaleza del mismo Dios, por lo que los pensamientos, sentimientos y acciones, aun cuando los resultados obtenidos son negativos o injustos, será una respuesta buena.

Esto no implica ser tontos útiles, conformarse con la injusticia o no tener una actitud asertiva ante la agresión, implica que ser conscientes e intencionales a la hora de abordar las situaciones, esto con el fin de que el resultado de la respuesta produzca algo bueno.

Fidelidad

Algunas traducciones ponen la palabra "fe" que también cabe, pero no en el concepto de los dones del Espíritu Santo, sino más bien relacionado con la naturaleza propia de Dios. Esta es una fe de confianza que se manifiesta actitudinalmente en fidelidad hacia Dios, hacia nosotros mismos y hacia las demás personas.  Un servidor que no tiene fidelidad, no será capaz de servir a Dios. 

Volvemos al termino del punto anterior, no se trata de ser "tontos útiles", sin ninguna capacidad crítica o de reacción ante la manipulación o la injusticia, ya que de esto se aprovechan las sectas que siguen ciegamente a un líder, sin importar las consecuencias.

La fidelidad es no utilizar la confianza recibida de parte de Dios o de un ser humano, para nuestro propio provecho o para aprovecharse de esa persona que nos brinda su confianza.

Humildad

Igualmente en otras traducciones aparece como mansedumbre, lo que implica que la persona independientemente de su personalidad, toma a Dios en cuenta para abordar las situaciones y tomar decisiones.

La humildad no se trata de formas de expresión verbal o física, de la manera en que vuna persona viste o de tener poco dinero.

La humildad que viene del Espíritu Santo, provoca en un servidor,  empatía que consiste en ponerse en los zapatos de los demás antes de juzgar o de analizar una situación conflictiva. Aplica también para respuestas de respeto aun cuando no se esté de acuerdo con la otra persona, entendiéndose que esta persona podría ser Dios mismo.

Si no hay respeto en un líder o servidor hacia los demás, sea en posiciones personales, acciones o decisiones, estos dejarían de ser líderes para convertirse en tiranos.  Aun Dios pudiendo tomar acciones inmediatas, respeta las decisiones de todas las personas, hasta el día establecido para rendir cuentas.

Dominio Propio

No me refiero con esto a control mental o inteligencia emocional, que normalmente son respuestas humanas de una persona mental y emocionalmente equilibrada.

El dominio propio se refiere a someter la emocionalidad, mente y cuerpo a la Palabra y las recomendaciones de Dios para nuestra vida.  Es permitir que el Reino de Dios venga a la vida del que sirve, de tal modo que pueda pensar, sentir y actuar como lo haría Jesucristo si estuviera en su lugar.

Ahora bien no quisiera que usted se sienta mal, si actualmente está sirviendo y no es capaz de mostrar el fruto del Espíritu Santo en forma permanente, quiero confesarle que al menos yo no he podido lograrlo.

Lo que los seres humanos en calidad de servidores de Dios, no deberíamos hacer, es justificarnos en nuestra naturaleza humana, que es lógico que estará presente todo el tiempo, pues no somos ángeles, por el contrario cada servidor en la iglesia debería ser un ejemplo de ser humano,  que su mayor esfuerzo es dejarse llenar de la naturaleza de Dios y de su poder.

Adrián Rojas

 

 

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