OIKODOME, KATOIKETERION Y NAOS

El Templo (oikodome) como morada (katoiketerion) y nuestro espíritu como santuario (Naos), es lo que está presentado en 1Corintios 3:16

" ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?"

Y en este caso volvemos a hablar de la diferencia entre la tradición y la realidad. Esto porque a veces llamamos iglesia a un edificio físico. Sin embargo Dios nos está diciendo que cada uno de nosotros es el edificio donde él vive, y que existe una parte de ese edificio llamado espíritu que debería estar consagrado como un santuario para la adoración.

Así que no podríamos bajo ninguna circunstancia depender de un edificio material, para cumplir nuestra función como adoradores.

" En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios." 1 Corintios 3:9

" Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren." Juan 4:23

Como puede notar la visión que Dios tiene acerca del adoración, está muy lejos de la actividad religiosa que nos presentan las organizaciones eclesiásticas, y en la cual desgraciadamente muchas congregaciones evangélicas también han caído.

No quiero decir con esto que en nuestras reuniones como iglesia no exista la adoración, no quiero ser malinterpretado, lo que quiero decir es que cada miembro de la iglesia en forma particular debe ser un verdadero templo de adoración, en otras palabras un verdadero adorador en espíritu y en verdad, no teniendo la idea de que para adorar a Dios tiene que ir los domingos a un edificio material a cantar siguiendo un programa establecido.

La adoración congregacional entonces, solo se puede llamar adoración si el grupo que participa, está compuesto de personas que son adoradores en espíritu y verdad, de lo contrario solo sería una actividad más, parte del programa o como en algunos casos un show que debe salir sin errores.

En este caso entendemos que cada uno de nosotros somos "Templo de Dios" (oikodome), moradas (katoiketerion)  permanentes de la presencia de Dios, con un santuario(Naos) llamado espíritu.

Y que la iglesia en su totalidad en su proceso de edificación no se constituye como un templo, sino como un edificio vivo (HIERON) y nosotros como piedras vivas de ese edificio.

"En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor" Efesios 2:21

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