La Gran Comisión a la luz de los Evangelios y el libro de los Hechos

He escuchado personas que preguntan la razón por la que ciertas enseñanzas se repiten o bien preguntan ¿Cuál es la diferencia entre un Evangelio y otro?

Trataremos de analizar en este caso lo que nos muestra el tema  de “La Gran Comisión” planteado en los Evangelios y en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Empecemos con Mateo:

” Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo:

—Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.  Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”   Mateo 28:18-20

La parte más importante que nos muestra el Evangelio de Mateo, con respecto a la Gran Comisión, es precisamente la autoridad. En esa expresión previa a la orden, se está indicando que lo que viene después de esa expresión, llevaría todo el peso de la autoridad de quien lo está diciendo sobre el destinatario.

En este caso el Señor Jesucristo está diciendo con toda propiedad y después de haber vencido la muerte “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra”, lo que es una expresión clara y concisa, su autoridad no sólo está aquí en la tierra, sino en el cielo, con esta autoridad yo les estoy ordenando, no es un asunto opcional, no es cuestión de decir  “yo no tengo ese llamado”, tampoco es una orden dada a un grupo específico, dado que estaba reunido con más de 500 discípulos en ese momento. La orden que viene de esta autoridad, es para todo discípulo, y la orden es explícita ” vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.

La pregunta es: ¿Cómo lo ha interpretado la iglesia en la práctica? ¿están enseñando los líderes verdaderamente a los creyentes para hacer discípulos? ¿Cuántas personas que asisten a una iglesia, son bautizados y se dicen cristianos, están haciendo discípulos?

Por muchos años hemos vivido con la idea de que es la iglesia como organización y en muchas ocasiones he escuchado que para eso se le paga al pastor.

Pareciera haber una total indiferencia, irresponsabilidad y falta de respeto a la autoridad de Jesucristo por parte de la mayoría de sus discípulos, que creen que con dinero pueden pagar a otros cristianos o inclusive a satélites espaciales, para que hagan su trabajo aquí en la tierra y por el cual tendrán que dar cuentas.

Si hay dos aspectos por los cuales los creyentes deben caminar en el temor de Dios además de la santidad, precisamente son el gran mandamiento y la Gran Comisión.

Así que si queremos entender la Gran Comisión desde la perspectiva del Evangelio de Mateo, lo vemos a través del concepto del Reino, en donde el rey no solicita, si no ordena y exige la obediencia.

Entramos ahora a ver el tema desde la perspectiva del Evangelio de Marcos.

“Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.  El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.” Marcos 16:15-16

La Gran Comisión en este Evangelio nos lleva a la visión de la universalidad de las buenas nuevas, primero nos indica ir por todo el mundo y nos enfoca en toda criatura, por lo cual aquí no vemos excepciones, no hay duda de que el Evangelio es universal, pero que se aplica a la individualidad de cada persona.

Nos habla de una tarea ardua, ya que aunque nos da la visión mundial, no muestra un Evangelio individualizado, no solamente grupal, mucho menos tan masivo como el que se plantea hoy en día.

Establece también la seguridad de la salvación a través de la Fe y del Bautismo, según esto no parece llevar ninguna condición extra, cosa que reprochó el mismo Jesús a los fariseos por imponer a su pueblo más cargas de las que deberían llevar.

Si bien es cierto que aquellos que se organizan como una iglesia local, adquieren responsabilidades de servicio, económicas y de otra índole, queda claro que ninguna de estas cosas pueden ser impuestas y mucho menos establecidas como requisitos para la salvación. Sin embargo aunque el camino a la salvación es gratuito, pareciera que algunos han construido puestos de peaje en dicho camino.

Al unir este pensamiento del Evangelio de Marcos con el Evangelio de Mateo, en relación a la Gran Comisión, podemos reafirmar que la obligación del discípulo, más allá de todo lo que quiera hacer dentro de una iglesia, seguirá siendo “hacer discípulos”, sin discriminar, sin prejuicios y sin distinción alguna.

De esta manera analizamos ahora la Gran Comisión desde la perspectiva del Evangelio de Lucas.

” y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén.” Lucas 24:47

Lucas nos muestra los límites o el marco de la Gran Comisión, primero nos define que el Evangelio debe ser predicado únicamente en el Nombre de Jesús, no pueden existir en una iglesia, discípulos seguidores de un hombre, de una doctrina o de una organización, predicamos la salvación o únicamente en el Nombre de Jesús.

Este pasaje también nos muestra cuál es el contenido del mensaje, porque pareciera que algunos, al igual que los fariseos de la época de Jesús, han decidido ampliar el mensaje del Evangelio con el fin de establecer más requisitos de la cuenta para poder entrar al cielo.

Si sabemos que en Mateo se nos da una orden irrevocable, que en Marcos se nos habla de la no discriminación, es en Lucas donde se establece el contenido del mensaje que estamos obligados a dar

¿Cómo es posible entonces, que sin ningún tipo de temor, se halla desechado lo establecido por el Señor Jesucristo, para seguir lineamientos humanos?

Claramente dice el pasaje: ” predicar el arrepentimiento y el perdón de pecados”, así de simple, no hay más, no lo puedo cambiar, ese es el mensaje.

Seguimos adelante en este pequeño análisis de la Gran Comisión, y ahora nos toca ver la perspectiva de Juan.

” ¡La paz sea con ustedes! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.”  Juan 20:21

Juan nos habla del modelo, el cual consiste precisamente en lo que podríamos llamar “El modelo de Jesús”. No estoy hablando de un libro, ni de un modelo celular que se le ocurrió algún líder por ahí, con un nombre parecido o igual, no se trata de inventar el agua tibia, está establecido, de la misma forma que el Padre me envió, así los estoy enviando ustedes.

Para entender esto, sería bueno seguir leyendo en ese mismo capítulo 20 del Evangelio de Juan, los versos 22 y 23:

” Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo:

—Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.”

El modelo implica un acompañamiento especial, en donde se percibe claramente la unción y el fruto del Espíritu Santo en cada discípulo. Posteriormente nos deja la responsabilidad de abrir el espacio a las personas para ser perdonados, igualmente a través de la omisión y por causa de la irresponsabilidad, al quedarnos callados, al dejarle la responsabilidad otro, en alguna medida estamos condenando a las personas y reteniendo sus pecados.

Es a través del modelo de Jesús, que estaríamos llevando a las personas hacia Dios, en ningún momento nos ha dicho que le llevemos a la iglesia o a otro lado, es directamente al perdón en Cristo Jesús.

Con esto no estoy criticando los diferentes métodos que existen para compartir el mensaje, tampoco estoy diciendo que eso esté mal, lo que debo aclarar, es que a cada discípulo se le ha ordenado ir y hacer más discípulos, sin discriminación alguna, como un mensaje específico, como una unción definida y con un modelo claro.

Para cerrar con broche de oro al analizar la Gran Comisión, lo hacemos ahora desde la perspectiva del libro de Los Hechos de los Apóstoles.

“Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” Hechos 1:8

Si ya tenemos todo el concepto claro a través de los cuatro Evangelios, de lo que viene a ser la Gran Comisión, ahora nos toca entender el plan, en el cual Jesucristo establece a sus primeros discípulos el comenzar en Jerusalén, luego Judea, seguir en donde menos les gustaba, Samaria y posteriormente hasta los confines de la tierra.

Al igual que los primeros discípulos que desobedecieron la orden, construyendo una Mega Iglesia en Jerusalén, de la cual no querían salir, hoy en día vemos que sucede lo mismo.

En aquella época la gente tenía que llegar desde Judea, Samaria y otros puntos de la tierra, hasta Jerusalén para poder escuchar el Evangelio, algo totalmente diferente a lo que Jesús había planteado, por lo cual Dios tiene que usar a Saulo para perseguir y distribuir a los discípulos de acuerdo al plan.

Hoy en día, especialmente en las iglesias latinoamericanas pareciera que no aprendimos de la historia y continuamos con el esfuerzo de atraer las personas para llenar tanto los pequeños,  como los grandes edificios, a tal punto de que si alguien decide ir a trabajar fuera de los programas locales, como he escuchado de muchas personas e inclusive también me lo han dicho mi, estas personas no pueden ser parte de una iglesia, porque no trabajan hacia adentro y sólo quieren trabajar hacia afuera.

Mi pregunta es y con esto finalizó:

¿Tendrá Dios que volver a dispersar la iglesia por la fuerza, para que se cumpla su plan en los últimos días?

Adrián Rojas

adrianrojas@redlc.net

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