El Modelo de Jesús

El liderazgo de Jesús

Las Escrituras nos dejan claramente demostrado que Jesús no fue un jefe, sino un líder.  La diferencia radica en que un jefe es impuesto a las personas y se basa en dos tipos de autoridad, me refiero a la autoridad del conocimiento y la autoridad del puesto, siendo esta última la de mayor peso.   Perfectamente Jesús pudo haberse impuesto por su conocimiento, pues desde niño ya discutía con los maestros de la ley, también pudo haber tomado el derecho como Rey, Profeta y Sacerdote, sin embargo no lo hizo así.

Un líder no se impone, simplemente es reconocido por su autoridad personal y la forma en que aplica el conocimiento con sabiduría.  Su autoridad puede ser tan fuerte que no necesita tener un puesto para ejercerla y esto fue lo que lo convirtió en un mentor para los que le seguían.

Imaginémonos entonces que una persona por su conocimiento, experiencia y llamado es establecido en un puesto en la iglesia, llámese este pastor principal, de alabanza, de evangelismo, etc.  No importa el nombre que le den al puesto, pero es presentado como tal a un grupo o iglesia en específico, notamos entonces que hasta ese momento su autoridad es impuesta, necesitará entonces desarrollar un liderazgo para ser reconocido y no impuesto.

El verdadero liderazgo no se impone, es reconocido y descubierto por las personas. Nadie puede decir a la gente “oigan, yo soy su líder (profeta, apóstol, pastor, etc.)”, por el contrario son las personas las que se acercan y lo aceptan o no, esto por la relación que establecen con esa persona que es promovida para ser líder, le están manifestando “Usted es mi líder, usted es mi mentor”.

Entonces cuando hablamos del Modelo de Jesús, no hablamos de la autoridad del puesto, sino de la autoridad que se gana por lo que la gente puede ver y experimentar de la relación con quien está a cargo.

Había muchos maestros de la ley reconocidos en Israel, ellos ostentaban un puesto que les había costado mucho alcanzar, para algunos de ellos había sido una fuerte lucha política, solo con el fin de obtener un puesto.

Jesús no hizo una campaña política, no se sometió a una votación, nunca se impuso a la fuerza, sin embargo la gente le llamaba “Rabí”.  La gente lo identificaba claramente, lo buscaba y lo seguía.

El modelo de liderazgo de Jesús está basado en las relaciones y la influencia que se puede ejercer sobre las personas y cuando mencionamos el término influencia, no hablamos de manipulación, sino de la capacidad que un líder tiene para persuadir y motivar a la personas para que por su propia voluntad tomen una decisión para mejorar.

El origen del término influir está compuesto de dos partes: “IN” que significa “DENTRO” y el término “FLUIR”, esto nos dice que el significado real de esta palabra es fluir o navegar dentro…  ¿Dentro de quién? – La respuesta es “Fluir dentro de las personas”, a esto se le llama mentoría.

Un modelo práctico y simple

Jesús establece un modelo fácil de imitar por sus discípulos por dos razones, era práctico y simple, pasó de más de seiscientas reglas que tenían los fariseos a dos simples reglas “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”, esto viene a cumplir toda la ley.  No era un “robot” evangélico que funciona en base a leyes y reglas como si fuera un programa preestablecido.  Jesús tenía un modelo de liderazgo natural libre y sabio, aun su vocabulario no era como el de los religiosos de su época, sino que hablaba con una terminología que entendían sus oyentes.

Tremendamente criticado por su forma de ser, vemos a Jesús sentado junto al pozo de Jacob, hablando con una mujer en público, suficiente como para ser censurado por todos de acuerdo a la cultura de su época, pero no solo eso, la mujer con la que hablaba no tenía una reputación muy buena que digamos, peor aún, esta mujer era samaritana y la cultura xenofóbica de los judíos, decía que eso no era apropiado.  Jesús entonces rompe los prejuicios religiosos y culturales de la época.

Notamos en más de una ocasión que los discípulos de Jesús,  dudaban si lo acompañaban o no en ciertas actividades, por miedo al “qué dirán de los demás”.

En la época de Jesús, los israelitas hacían la diferencia entre “publicanos” y “pecadores”, esto para dar a entender que los pecadores eran malos, pero no se comparaban con la maldad de los publicanos.  Una fiesta publicana era prácticamente una orgía, se dice que se emborrachaban, mientras comían en forma desordenada y se pasaban las mujeres unos a otros.

Pero Jesús comía con publicanos y pecadores (Mateo 9:10; 11:19; Marcos 2:15), inclusive Mateo fue llamado por Jesús desde la condición de vida de un publicano (Mateo 10:3).  Como Jesús era un líder,  que no usaba máscaras de hipocresía porque tenía muy clara cuál era su meta, hacía declaraciones fuertes con respecto a los tonos prejuiciosos, - “¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto les digo, que los publicanos y las rameras van delante de ustedes al reino de Dios” Mateo 21:31

Un líder mentor

Ser un líder mentor va más allá de tener unos cuantos programas y establecer una estructura administrativa en la iglesia, Jesús como mentor derramó su vida, conocimientos y experiencia sobre sus discípulos a fin de que estos crecieran y se desarrollaran.  Él no estaba cuidando su puesto, ni se aferraba al púlpito por miedo a que le quitaran su lugar de autoridad.

En lugar de convertirse en el único disponible, se multiplicó a sí mismo mediante un discipulado mentor, estableciendo niveles de influencia de acuerdo a la percepción de sus receptores.

El modelo de Jesús no está basado en la premisa antiguo-testamentaria que nos quieren brindar hoy en día algunos predicadores cuando hablan de “transferencia de espíritus por imposición de manos”, lo que no tiene ningún asidero en el Nuevo Testamento. Lo que Jesús transfirió a sus discípulos fueron sus valores y principios, su conocimiento, experiencia, sabiduría y consejo, permitiendo de esa forma que las personas se empoderaran.

Muy diferente a lo que podemos notar en muchas iglesias en donde pareciera que la posibilidad de crecimiento para las personas está imposibilitada, provocando que las mismas se conviertan no solo en simples espectadores, sino que dan la apariencia de las “ovejitas de portal” asintiendo con su cabeza, muchas veces sin estar claros de lo que se está diciendo o está pasando.

El modelo de Jesús como mentor, se enfoca en las personas, en sus necesidades y su humanidad, se empatiza con lo que están sufriendo y sintiendo.

La insensibilidad religiosa de algunos líderes es desastrosa, pues se apega a formas y reglamentos organizacionales y no a juzgar con el corazón y la sabiduría de Dios.

Me acuerdo de algunos eventos que he visto en mi vida, de los cuales solo voy a compartir dos que recuerdo como si los hubiera vivido ayer, solo para ilustrar la diferencia entre el Modelo de Jesús y el modelo de la ley y la religión.

Una vez una mujer entró en una iglesia ubicada muy cerca del centro de la ciudad de San José en Costa Rica, su aspecto inmediatamente mostró a los hermanos de quien se trataba, muy maquillada, con poca ropa y una falda demasiado corta y provocativa.  Esta mujer entró muy rápidamente, con una cara de extremada preocupación y angustia, se sentó en una banca junto a otros hermanos que apenas sintieron su presencia, se levantaron y se fueron a otro lado sin saludarla. Inmediatamente el pastor comenzó con Biblia en mano a hablar acerca de las formas de vestir y contra el pecado, algo de lo que esa mujer en el momento era consciente pero que no le ayudaba en nada.  Esta mujer al no sentir una respuesta en el lugar que había creído sería la solución a sus problemas, al experimentar el rechazo, se levanto, salió rápidamente y en su desesperación al cruzar la calle, fue atropellada por un auto y murió en el instante.  No voy a hacer comentarios de esto saque usted mismo(a) la conclusión, pero por favor no excuse a esta iglesia y su pastor, tampoco los justifique.  Lo interesante de este caso, es que la iglesia actuaba igual que su líder.

Otra historia real que recuerdo muy bien fue la de una pareja que llegó a una iglesia, tanto él como ella se habían divorciado hacía ya mucho tiempo de sus respectivas parejas, las cuales ya se habían casado nuevamente con otras personas.

Esta mujer y este hombre vivían en unión libre desde hacía ya unos 25 años y eran de edad madura, tenían en esta relación hijos y nietos.  La señora había recibido a Jesús como Salvador, pero el hombre a duras penas era simpatizante y se estaba acercando a la iglesia.

El pastor habló con la señora y le dijo como una orden, que debía separarse de cuerpo de su compañero, a lo que ella accedió sin importarle la opinión de la persona con la que vivía, que por cierto no estuvo para nada de acuerdo, ya que como lo he dicho tenían 25 años viviendo juntos. Este hombre disgustado se acercó a varias personas de la iglesia para hablar de su inconformidad, incluyendo a una mujer joven y  madre sola que estaba en la congregación quien le mostró mucha comprensión.

Para no cansarle con la historia, resulta que este hombre decidió abandonar a la señora y se fue a vivir con la nueva mujer que había conocido en la iglesia.  Así que los hijos mayores de esta pareja indignados por lo sucedido, vinieron a reclamarle al pastor y pedirle cuentas por haber destruido el único hogar que ellos conocían, y como el pastor se plantó en su posición, recibió una buena golpiza de parte de estos hombres, que se fueron junto con su madre totalmente desilusionados de la iglesia, mientras el pastor hacía alardes de sus padecimientos por la causa de Cristo.

No pretendo con este caso entrar en discusiones sobre lo que es o no es correcto, lo que quiero dejar claramente establecido es que un líder mentor lo primero que tiene, es sabiduría para tratar cada caso por separado y no establecer una única ley para todos los casos, pues todos no son iguales.

La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Qué hubiera hecho Jesús en este caso?

Pregúntese usted mismo(a): ¿Qué hubiera hecho yo en este caso?

Jesús tenía discernimiento para tratar y entender cada caso que venía a su vida, el pudo ver a una mujer que iban a apedrear por haber cometido adulterio, cuando de todas formas la ley decía que debían apedrear a los dos, así que aplicaban la ley a la conveniencia de una cultura machista, que no tenía nada que ver con los principios de la gracia y el amor de Dios.

Ser líder mentor, implica no solo actuar con el conocimiento, sino con la sabiduría y el amor  de Dios, pues el conocimiento envanece, pero el amor edifica.

Podemos darnos cuenta entonces de que  las decisiones de un líder o construyen o destruyen.

Adrián Rojas

One thought on “El Modelo de Jesús

  1. EXCELENTE, ESTAMOS DE ACUERDO TANTO YO COMO EL APOSTOL ESTAMOS DE ACUERDO CON ESTE MODELO DE JESUS. ESTAREMOS ORANDO POR USTEDES.

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