El Modelo de Jesús

El liderazgo de Jesús

Las Escrituras nos dejan claramente demostrado que Jesús no fue un jefe, sino un líder.  La diferencia radica en que un jefe es impuesto a las personas y se basa en dos tipos de autoridad, me refiero a la autoridad del conocimiento y la autoridad del puesto, siendo esta última la de mayor peso.   Perfectamente Jesús pudo haberse impuesto por su conocimiento, pues desde niño ya discutía con los maestros de la ley, también pudo haber tomado el derecho como Rey, Profeta y Sacerdote, sin embargo no lo hizo así.

Un líder no se impone, simplemente es reconocido por su autoridad personal y la forma en que aplica el conocimiento con sabiduría.  Su autoridad puede ser tan fuerte que no necesita tener un puesto para ejercerla y esto fue lo que lo convirtió en un mentor para los que le seguían.

Imaginémonos entonces que una persona por su conocimiento, experiencia y llamado es establecido en un puesto en la iglesia, llámese este pastor principal, de alabanza, de evangelismo, etc.  No importa el nombre que le den al puesto, pero es presentado como tal a un grupo o iglesia en específico, notamos entonces que hasta ese momento su autoridad es impuesta, necesitará entonces desarrollar un liderazgo para ser reconocido y no impuesto.

El verdadero liderazgo no se impone, es reconocido y descubierto por las personas. Nadie puede decir a la gente “oigan, yo soy su líder (profeta, apóstol, pastor, etc.)”, por el contrario son las personas las que se acercan y lo aceptan o no, esto por la relación que establecen con esa persona que es promovida para ser líder, le están manifestando “Usted es mi líder, usted es mi mentor”.

Entonces cuando hablamos del Modelo de Jesús, no hablamos de la autoridad del puesto, sino de la autoridad que se gana por lo que la gente puede ver y experimentar de la relación con quien está a cargo.

Había muchos maestros de la ley reconocidos en Israel, ellos ostentaban un puesto que les había costado mucho alcanzar, para algunos de ellos había sido una fuerte lucha política, solo con el fin de obtener un puesto.

Jesús no hizo una campaña política, no se sometió a una votación, nunca se impuso a la fuerza, sin embargo la gente le llamaba “Rabí”.  La gente lo identificaba claramente, lo buscaba y lo seguía.

El modelo de liderazgo de Jesús está basado en las relaciones y la influencia que se puede ejercer sobre las personas y cuando mencionamos el término influencia, no hablamos de manipulación, sino de la capacidad que un líder tiene para persuadir y motivar a la personas para que por su propia voluntad tomen una decisión para mejorar.

El origen del término influir está compuesto de dos partes: “IN” que significa “DENTRO” y el término “FLUIR”, esto nos dice que el significado real de esta palabra es fluir o navegar dentro…  ¿Dentro de quién? – La respuesta es “Fluir dentro de las personas”, a esto se le llama mentoría.

Un modelo práctico y simple

Jesús establece un modelo fácil de imitar por sus discípulos por dos razones, era práctico y simple, pasó de más de seiscientas reglas que tenían los fariseos a dos simples reglas “Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”, esto viene a cumplir toda la ley.  No era un “robot” evangélico que funciona en base a leyes y reglas como si fuera un programa preestablecido.  Jesús tenía un modelo de liderazgo natural libre y sabio, aun su vocabulario no era como el de los religiosos de su época, sino que hablaba con una terminología que entendían sus oyentes.

Tremendamente criticado por su forma de ser, vemos a Jesús sentado junto al pozo de Jacob, hablando con una mujer en público, suficiente como para ser censurado por todos de acuerdo a la cultura de su época, pero no solo eso, la mujer con la que hablaba no tenía una reputación muy buena que digamos, peor aún, esta mujer era samaritana y la cultura xenofóbica de los judíos, decía que eso no era apropiado.  Jesús entonces rompe los prejuicios religiosos y culturales de la época.

Notamos en más de una ocasión que los discípulos de Jesús,  dudaban si lo acompañaban o no en ciertas actividades, por miedo al “qué dirán de los demás”.

En la época de Jesús, los israelitas hacían la diferencia entre “publicanos” y “pecadores”, esto para dar a entender que los pecadores eran malos, pero no se comparaban con la maldad de los publicanos.  Una fiesta publicana era prácticamente una orgía, se dice que se emborrachaban, mientras comían en forma desordenada y se pasaban las mujeres unos a otros.

Pero Jesús comía con publicanos y pecadores (Mateo 9:10; 11:19; Marcos 2:15), inclusive Mateo fue llamado por Jesús desde la condición de vida de un publicano (Mateo 10:3).  Como Jesús era un líder,  que no usaba máscaras de hipocresía porque tenía muy clara cuál era su meta, hacía declaraciones fuertes con respecto a los tonos prejuiciosos, - “¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto les digo, que los publicanos y las rameras van delante de ustedes al reino de Dios” Mateo 21:31

Un líder mentor

Ser un líder mentor va más allá de tener unos cuantos programas y establecer una estructura administrativa en la iglesia, Jesús como mentor derramó su vida, conocimientos y experiencia sobre sus discípulos a fin de que estos crecieran y se desarrollaran.  Él no estaba cuidando su puesto, ni se aferraba al púlpito por miedo a que le quitaran su lugar de autoridad.

En lugar de convertirse en el único disponible, se multiplicó a sí mismo mediante un discipulado mentor, estableciendo niveles de influencia de acuerdo a la percepción de sus receptores.

El modelo de Jesús no está basado en la premisa antiguo-testamentaria que nos quieren brindar hoy en día algunos predicadores cuando hablan de “transferencia de espíritus por imposición de manos”, lo que no tiene ningún asidero en el Nuevo Testamento. Lo que Jesús transfirió a sus discípulos fueron sus valores y principios, su conocimiento, experiencia, sabiduría y consejo, permitiendo de esa forma que las personas se empoderaran.

Muy diferente a lo que podemos notar en muchas iglesias en donde pareciera que la posibilidad de crecimiento para las personas está imposibilitada, provocando que las mismas se conviertan no solo en simples espectadores, sino que dan la apariencia de las “ovejitas de portal” asintiendo con su cabeza, muchas veces sin estar claros de lo que se está diciendo o está pasando.

El modelo de Jesús como mentor, se enfoca en las personas, en sus necesidades y su humanidad, se empatiza con lo que están sufriendo y sintiendo.

La insensibilidad religiosa de algunos líderes es desastrosa, pues se apega a formas y reglamentos organizacionales y no a juzgar con el corazón y la sabiduría de Dios.

Me acuerdo de algunos eventos que he visto en mi vida, de los cuales solo voy a compartir dos que recuerdo como si los hubiera vivido ayer, solo para ilustrar la diferencia entre el Modelo de Jesús y el modelo de la ley y la religión.

Una vez una mujer entró en una iglesia ubicada muy cerca del centro de la ciudad de San José en Costa Rica, su aspecto inmediatamente mostró a los hermanos de quien se trataba, muy maquillada, con poca ropa y una falda demasiado corta y provocativa.  Esta mujer entró muy rápidamente, con una cara de extremada preocupación y angustia, se sentó en una banca junto a otros hermanos que apenas sintieron su presencia, se levantaron y se fueron a otro lado sin saludarla. Inmediatamente el pastor comenzó con Biblia en mano a hablar acerca de las formas de vestir y contra el pecado, algo de lo que esa mujer en el momento era consciente pero que no le ayudaba en nada.  Esta mujer al no sentir una respuesta en el lugar que había creído sería la solución a sus problemas, al experimentar el rechazo, se levanto, salió rápidamente y en su desesperación al cruzar la calle, fue atropellada por un auto y murió en el instante.  No voy a hacer comentarios de esto saque usted mismo(a) la conclusión, pero por favor no excuse a esta iglesia y su pastor, tampoco los justifique.  Lo interesante de este caso, es que la iglesia actuaba igual que su líder.

Otra historia real que recuerdo muy bien fue la de una pareja que llegó a una iglesia, tanto él como ella se habían divorciado hacía ya mucho tiempo de sus respectivas parejas, las cuales ya se habían casado nuevamente con otras personas.

Esta mujer y este hombre vivían en unión libre desde hacía ya unos 25 años y eran de edad madura, tenían en esta relación hijos y nietos.  La señora había recibido a Jesús como Salvador, pero el hombre a duras penas era simpatizante y se estaba acercando a la iglesia.

El pastor habló con la señora y le dijo como una orden, que debía separarse de cuerpo de su compañero, a lo que ella accedió sin importarle la opinión de la persona con la que vivía, que por cierto no estuvo para nada de acuerdo, ya que como lo he dicho tenían 25 años viviendo juntos. Este hombre disgustado se acercó a varias personas de la iglesia para hablar de su inconformidad, incluyendo a una mujer joven y  madre sola que estaba en la congregación quien le mostró mucha comprensión.

Para no cansarle con la historia, resulta que este hombre decidió abandonar a la señora y se fue a vivir con la nueva mujer que había conocido en la iglesia.  Así que los hijos mayores de esta pareja indignados por lo sucedido, vinieron a reclamarle al pastor y pedirle cuentas por haber destruido el único hogar que ellos conocían, y como el pastor se plantó en su posición, recibió una buena golpiza de parte de estos hombres, que se fueron junto con su madre totalmente desilusionados de la iglesia, mientras el pastor hacía alardes de sus padecimientos por la causa de Cristo.

No pretendo con este caso entrar en discusiones sobre lo que es o no es correcto, lo que quiero dejar claramente establecido es que un líder mentor lo primero que tiene, es sabiduría para tratar cada caso por separado y no establecer una única ley para todos los casos, pues todos no son iguales.

La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Qué hubiera hecho Jesús en este caso?

Pregúntese usted mismo(a): ¿Qué hubiera hecho yo en este caso?

Jesús tenía discernimiento para tratar y entender cada caso que venía a su vida, el pudo ver a una mujer que iban a apedrear por haber cometido adulterio, cuando de todas formas la ley decía que debían apedrear a los dos, así que aplicaban la ley a la conveniencia de una cultura machista, que no tenía nada que ver con los principios de la gracia y el amor de Dios.

Ser líder mentor, implica no solo actuar con el conocimiento, sino con la sabiduría y el amor  de Dios, pues el conocimiento envanece, pero el amor edifica.

Podemos darnos cuenta entonces de que  las decisiones de un líder o construyen o destruyen.

Adrián Rojas

La calidad de los que sirven en la iglesia

Para encontrar gente que ayude a hacer el trabajo del ministerio, a menudo los pastores y líderes principales de la iglesia,  tienen la tendencia a desesperarse a causa de la necesidad, así que a veces toman a  cualquiera que diga "yo quiero", basta con que esté vivo y se mueva, para ellos es suficiente.

Desgraciadamente, al ser tan pocos los servidores disponibles, caen en la tentación de echar mano de lo que venga, muchas veces sin tomar en cuenta el consejo de Dios y de su Palabra.

En el Libro de los Hechos, capítulo 6, verso 3, inicia diciendo:

“Hermanos, escojan de entre ustedes”.

¿Qué significa esto?

Que deberían ser de los nuestros, en otras palabras gente que realmente está identificada con la visión y con lo que se desea hacer, personas dispuestas a caminar todos hacia un mismo lado.  Todos con la camiseta puesta y sentir no solo compromiso, sino pasión por servir en una visión.

Esto nos da a entender, que la iglesia debe ser entrenada, edificada y discipulada, para desarrollar siervos-líderes, que puedan ministrar entre su propia gente (ministrar, significa servir).  Esta es una premisa muy importante para tener un  liderazgo prudente y que se proyecte en el futuro.  ‘Seleccionar’, viene del griego ‘episkeotimai’; que proviene de una raíz que ‘denota la actividad de mirar algo o prestar atención a una persona o cosa’.

Así que el verdadero significado de este verbo es: ‘observar, revisar, supervisar, mirar, inspeccionar, examinar, cuidar y seleccionar’, pero jamás va a significar: “agarrar lo que venga”

Es por esta razón que en especial, aquellos que van a coordinar alguna área ministerial o pastoral de la iglesia, deben ser formados y entrenados, pero antes de estos deben ser discípulos.

Si seleccionamos líderes no espirituales en la iglesia,  el resultado inevitable, siempre será la mediocridad espiritual, aun cuando las cosas parecieran funcionar bien por la capacidad humana.

Caminamos en y  por el Espíritu de acuerdo a Palabra de Dios o nos enfocamos en  una vida religiosa,  practicando rituales de ordenación y copiando prácticas humanas de religiones tradicionales o construyendo iglesias emergentes con un enfoque diferente, pero sin ninguna base bíblica en este sentido.

No podemos desarrollar un liderazgo que pretenda  usar a Dios,  sino uno que anhele ser usado por Dios, si no es  así, solo vamos a provocar una crisis de liderazgo en nuestras iglesias, obligando muchas veces y en la mayoría de los casos,  a que la iglesia sea guiada por un liderazgo basado en cualidades puramente seculares y no bíblicas.

Cuando el Apóstol Pablo fundaba iglesias,  buscaba que la congregación se edificara sobre la persona de Jesucristo y no la de un hombre.  Generalmente cuando una iglesia está fundada sobre el poder, carisma y la oratoria de un hombre, aunque parezca grande y fuerte, sus raíces son muy débiles y es muy posible que sea un lugar en donde se da el abuso espiritual, aun cuando este líder busque alguien que los sustituya al retirarse, ya que lo hará igual o peor que su propia imágen.

El Nuevo Testamento nos habla de un experimentado y exitoso líder, autor de 14 libros que forman parte de la colección más leída de toda la historia, quien recomendó a su más destacado discípulo, que tuviera cuidado con las personas que mostraban ciertas características peligrosas.

Se trata de una lista de 18 aspectos negativos que pueden darse solos o en conjunto. El consejo consiste en tratar de no asociarse con egoístas, avaros, jactanciosos, arrogantes, mal hablados, desobedientes, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, negativos, traicioneros, impetuosos y vanidosos.

Muchas veces algunas de estas cosas en mayor o menor medida están en nosotros o en los discípulos,  sin que haya consciencia de ello.

Existen cosas de nuestra vida que son totalmente transparentes, las conocemos tanto nosotros como todos los que nos rodean.  Sin embargo  existen otras cosas que solo nosotros conocemos, de tal forma que no estaríamos dispuestos a que todos esos pensamientos y sentimientos fueran expuestos públicamente en la iglesia y fuera de ella, ya que esto sería vergonzoso.

Podemos ir un poco más allá.  Existen cosas buenas y malas, que están en nuestra vida que son evidentes para otras personas, aspectos que si no son confrontados nunca van a cambiar en nosotros.

Igualmente encontraremos aspectos personales que ni las personas ni nosotros conocemos, son aspectos muy profundos de nuestra vida, de esto David dice: ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Salmo 19:12

De aquí la importancia de enfocar el consejo de Pablo hacia el lado positivo, me refiero a comprender las virtudes opuestas a los malos comportamientos mencionados y luchar por alejarnos los más posible de estos:

Egoísta.  Encontramos que las virtudes opuestas a esta actitud negativa en el ser humano son altruismo y la solidaridad. Una persona altruista siempre está pensando en la forma de compartir y suplir necesidades, igualmente una persona solidaria, es aquella que con suficiente empatía se pone en los zapatos de otra persona y toma acción para brindarle apoyo.

Avaro. Lo contrario a esta actitud es ser desinteresado, desprendido y generoso.  Implica que la persona no da en base a un interés personal sino que comparte  para cubrir una necesidad. La generosidad es un valor o rasgo de la personalidad caracterizado por ayudar a los demás de un modo honesto sin esperar obtener nada a cambio.

Jactancioso. Lo contrario viene a ser una persona modesta. Esta es una cualidad que modera nuestros actos y pensamientos, impidiéndonos creernos más de lo que somos.

Arrogante. Lo contrario a esta actitud es una persona sencilla y humilde. Entendemos que la humildad es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades y actúa de acuerdo a esto, uniéndose a personas que le complementan.

Mal hablados. A veces creemos que este término significa solo decir malas palabras, sin embargo en la realidad está enfocado al "hablar mal o en forma insensata", lo contrario sería una persona comedida y considerada, en otras palabras nos indica una persona que es prudente para dirigirse a los demás, sabe disculparse y siempre se dirige a los demás con respeto.

Desobediente. Tal vez para nosotros sea muy simple entender este término y nos queda claro que lo contrario sería ser obediente, sin embargo esto de ninguna manera significa someterse a cosas que no son correctas, sino más bien entender que existen políticas y lineamientos generales, así como de equipo a los cuales debemos someternos y no actuar en forma unilateral en la iglesia en este caso.

Ingrato. Lo contrario a eso es una persona leal y fiel, lo que implica una persona comprometida y responsable.

Impío.  Lo contrario a este término se refiere a una persona que tiene piedad, así que generalmente el impío no perdona la fallas y errores de los demás. Hablaríamos entonces de una persona misericordiosa, que es capaz de dar oportunidades a personas sinceras.

Insensible. Lo contrario vendría a ser una persona que es sensible y consciente de los sentimientos y emociones de las demás personas. Se refiere entonces  a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura.

Implacable.  Lo contrario a esto sería flexible, entendemos entonces una persona capaz de adaptarse a los diferentes tipos de persona. Flexibilidad es la capacidad que posee una persona de doblarse sin que exista el riego de que pueda romperse. Es la facultad que posee un individuo, para adaptarse a los diversos cambios que se puede presentar durante su vida o acondicionar las normas a las distintas circunstancias o situaciones.

Calumniador.  Contrario a esto encontramos a una persona que es sincera, veraz, fidedigna.  Como veraz designamos aquello que se ajusta o se apega a la verdad o a la persona que siempre en sus palabras, obras, o acciones es fiel a la verdad.

Libertino.  Lo contrario sería ser virtuoso y  honesto. Esto hace referencia a un conjunto de atributos personales, como la decencia, el pudor, la dignidad, la sinceridad, la justicia, la rectitud y la honradez en la forma de ser y de actuar.

Despiadado. Lo contrario sería ser compasivo y bueno. Es la inclinación o tendencia natural a hacer el bien y tener una actitud compasiva hacia las personas

Negativo. Muy claramente entendemos que lo contrario es ser positivo. Es ver las cosas que pasan desde una perspectiva más alegre, enriquecedora y optimista. El pensamiento positivo es aquel que evita el rechazo y la oposición a todo lo que ocurre a su alrededor.

Traicionero.  Lo contrario es una persona llena de nobleza y fidelidad, por este motivo se convierte en una persona confiable.

Impetuoso. Lo contrario sería un individuo reflexivo y reposado, capaz de pensar y pensar en las consecuencias de lo que dice y hace.

Vanidoso.  Lo contrario a esto es la sencillez de corazón y de mente, ya que en esto no está refiriéndose tanto a aspectos externos, sino más bien internos.

 

Entonces... ¿Qué buscamos para nuestra iglesia?

Un líder es aquella persona que con su influencia logra llevar a un equipo a su máximo desempeño. Sus virtudes afectarán al grupo positivamente y deberá evitar que sus defectos sean replicados en versiones corregidas y aumentadas de sí mismo.

El líder debe manifestar que ama lo que hace y a quienes lo ayudan, su personalidad debe transmitir paz en los momentos de crisis, mostrándose gozoso por la responsabilidad que se la ha encomendado.

Su compromiso con hacer las cosas bien,  debe ser profundo, sin que esto afecte su benignidad y su paciencia.

No siempre las cosas salen bien a la primera vez y todos merecen otra oportunidad. Un verdadero líder es fiel a la causa en la que está comprometido, respetando la autoridad para mantener firme su propia autoridad.  Dominándose a sí mismo sin salirse de control, aunque sabe que será tentado a descontrolarse en múltiples ocasiones de presión sobre su vida.

Si queremos medir la calidad de un líder, hagámoslo mediante las 12C del liderazgo; estaremos tratando esto más adelante: CAPACIDAD - CONOCIMIENTO - CARACTER - CARISMA - COMPROMISO - CONSTANCIA - COMUNICACION - CREATIVIDAD - CORAJE - COMPRENSION - CONCENTRACION - CLARIDAD

 

Adrián Rojas

 

 

Principios biblicos para el carácter de los que sirven a Dios

 

Poner mucho énfasis en la habilidad, los talentos o los dones espirituales; dejando de lado otros aspectos fundamentales como la ética, moral, temperamento, hábitos, así como lo que llamamos habilidades blandas podrían afectar la influencia que estas personas tengan sobre las demás personas de la iglesia.

No se trata de buscar personas perfectas, sino personas que ofrezcan la flexibilidad de ser formadas en procesos de acompañamiento personal y grupal.

No creo que se bueno elegir a las personas solo por su carisma personal, su predicación o apariencia, mucho menos dejar de tomar en cuenta las recomendaciones bíblicas.

No solo los que eligen a los servidores comenten errores, sino la misma iglesia, decidiendo en ocasiones trabajar con personas que no tienen la capacidad o la formación para dirigirle, así entonces podemos ver algunas claves que nos da la Biblia sobre este asunto:

Mateo 7:16 " Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?"

Hay quienes,  cuando leen este pasaje piensan en personas haciendo milagros o predicando a las multitudes, ponen su mirada en lo que se conoce como ministros exitosos, sin embargo la realidad bíblica es otra.

Gal 5:22-23 " En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio"

Podemos darnos cuenta entonces que lo primero que se debería observar en una persona que pretende servir a Dios, son los frutos evidentes de que el Espíritu Santo le está guiando.

Para medir esto es necesario ir a las evidencias de las conductas de las personas no solo en los momentos buenos, sino cuando estas personas pasan por momentos difíciles, ¿Cómo son sus actitudes, su conducta? ¿Cuáles son los resultados de las relaciones que establece?

Amor

No se trata de un concepto mundano del amor, sino que sea apegado a los fundamentos de la vida cristiana.

Lucas 10:27 “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”,  y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

Esto se refleja en actitudes y comportamientos de compromiso, sacrificio, así como la forma en que un servidor gestiona sus prioridades.

Entendemos que toda persona tiene obligaciones familiares, de trabajo, en la comunidad y que estas requieren de atención, sin embargo aquel que decide servir en la iglesia, "caminará una milla más", en otras palabras entiende que ha adquirido un compromiso, no con seres humanos, sino con Dios y su obra.

Así que no se trata de figurar, de ostentar un puesto o estar en un nivel de mayor jerarquía, pues los principios del Reino de Dios son diferentes a los humanos.

Mateo 20:25-26 "Ustedes saben que los que gobiernan a los pueblos se portan como sus amos, y que los grandes señores imponen su autoridad sobre esa gente. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, si alguno de ustedes quiere ser importante, tendrá que servir a los demás"

Alegría

La alegría o gozo que produce el Espíritu Santo no corresponde a un estado anímico del alma, sino que es un fluir constante dentro del espíritu humano independientemente de la situación.

No implica esto que un servidor no puede tener momentos de tristeza e inclusive depresión, como nos suele pasar a todos los humanos en diversas circunstancia de la vida.  Hay cosas que nos cuesta mucho sobrellevar e inclusive, nos desalientan para seguir adelante. Gracias a Dios por estas debilidades humanas, ya que hace evidente nuestra necesidad de otras personas.

El gozo del Señor es un impacto de fortaleza, es la certeza de su presencia y acompañamiento sobrenatural, aún en momentos cuando todos los demás nos abandonan.  Es un estado de regocijo en la presencia permanente de Dios sobre nuestras vidas.

Paz

Al igual que el punto anterior,  no podemos creer que corresponde a una paz mental o emocional humana, esto porque pareciera que los que sirven a Dios normalmente están bajo ataque y guerra espiritual.  De esta forma entendemos que estar en guerra es como estar bajo una tormenta, difícilmente encontramos momentos de tranquilidad.

Así que no confundamos la paz del Espíritu Santo,  con una engañosa "zona de confort" que algunos líderes y servidores crean, pensando que se trata de la paz producida por el Espíritu Santo, esto porque muchas veces ese estado de confort,  es creado por nuestros propios deseos egoístas o inclusive por el enemigo.

Juan 14:27 " La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden"

En el pasaje Jesús mismo nos invita a no acobardarnos ante situaciones de crisis que podamos estar viviendo, a no permitir que la angustia o la incertidumbre nos tumbe o nos deje fuera de servicio, esa no es una actitud de liderazgo.

Paciencia

He oído a gente cristiana e inclusive líderes decir: "No pidas a Dios paciencia, porque te mandará problemas"

¡Qué mal consejo, fruto de labios sin sabiduría!

La paciencia es un estado avanzado de la naturaleza de Dios,  que se basa en la ciencia de la paz, se compone de acción basada en la fe, en el sentido de que dicha acción dará su fruto en el momento adecuado, no antes ni después.  Es como el proceso de la siembra, no podemos forzar el fruto, sino que debemos aguardar con la certeza de que habrá un resultado de todo lo que hacemos para el Señor.

Bondad

La bondad es parte de la naturaleza del mismo Dios, por lo que los pensamientos, sentimientos y acciones, aun cuando los resultados obtenidos son negativos o injustos, será una respuesta buena.

Esto no implica ser tontos útiles, conformarse con la injusticia o no tener una actitud asertiva ante la agresión, implica que ser conscientes e intencionales a la hora de abordar las situaciones, esto con el fin de que el resultado de la respuesta produzca algo bueno.

Fidelidad

Algunas traducciones ponen la palabra "fe" que también cabe, pero no en el concepto de los dones del Espíritu Santo, sino más bien relacionado con la naturaleza propia de Dios. Esta es una fe de confianza que se manifiesta actitudinalmente en fidelidad hacia Dios, hacia nosotros mismos y hacia las demás personas.  Un servidor que no tiene fidelidad, no será capaz de servir a Dios. 

Volvemos al termino del punto anterior, no se trata de ser "tontos útiles", sin ninguna capacidad crítica o de reacción ante la manipulación o la injusticia, ya que de esto se aprovechan las sectas que siguen ciegamente a un líder, sin importar las consecuencias.

La fidelidad es no utilizar la confianza recibida de parte de Dios o de un ser humano, para nuestro propio provecho o para aprovecharse de esa persona que nos brinda su confianza.

Humildad

Igualmente en otras traducciones aparece como mansedumbre, lo que implica que la persona independientemente de su personalidad, toma a Dios en cuenta para abordar las situaciones y tomar decisiones.

La humildad no se trata de formas de expresión verbal o física, de la manera en que vuna persona viste o de tener poco dinero.

La humildad que viene del Espíritu Santo, provoca en un servidor,  empatía que consiste en ponerse en los zapatos de los demás antes de juzgar o de analizar una situación conflictiva. Aplica también para respuestas de respeto aun cuando no se esté de acuerdo con la otra persona, entendiéndose que esta persona podría ser Dios mismo.

Si no hay respeto en un líder o servidor hacia los demás, sea en posiciones personales, acciones o decisiones, estos dejarían de ser líderes para convertirse en tiranos.  Aun Dios pudiendo tomar acciones inmediatas, respeta las decisiones de todas las personas, hasta el día establecido para rendir cuentas.

Dominio Propio

No me refiero con esto a control mental o inteligencia emocional, que normalmente son respuestas humanas de una persona mental y emocionalmente equilibrada.

El dominio propio se refiere a someter la emocionalidad, mente y cuerpo a la Palabra y las recomendaciones de Dios para nuestra vida.  Es permitir que el Reino de Dios venga a la vida del que sirve, de tal modo que pueda pensar, sentir y actuar como lo haría Jesucristo si estuviera en su lugar.

Ahora bien no quisiera que usted se sienta mal, si actualmente está sirviendo y no es capaz de mostrar el fruto del Espíritu Santo en forma permanente, quiero confesarle que al menos yo no he podido lograrlo.

Lo que los seres humanos en calidad de servidores de Dios, no deberíamos hacer, es justificarnos en nuestra naturaleza humana, que es lógico que estará presente todo el tiempo, pues no somos ángeles, por el contrario cada servidor en la iglesia debería ser un ejemplo de ser humano,  que su mayor esfuerzo es dejarse llenar de la naturaleza de Dios y de su poder.

Adrián Rojas